Terremoto político en Algeciras.Doce de los concejales del Partido Popular en el Consistorio han presentado formalmente este martes su renuncia a todas sus responsabilidades de gobierno ante la «falta de respuesta» del alcalde, José Ignacio Landaluce, a las exigencias de dimisión planteadas por la dirección de su propio partido. Las alarmas saltaron en Génova y en la dirección provincial tras tener conocimiento de una nueva denuncia por acoso sexual contra el regidor, que se suma a los dos episodios que ya trascendieron con anterioridad.
La jornada se precipitó tras un ultimátum del presidente provincial del PP, Bruno García. A pesar de la presión, Landaluce difundió un vídeo en sus redes sociales en el que evitaba aclarar su futuro institucional, alegando «indefensión» y defendiendo su inocencia, al tiempo que denunciaba una cacería mediática: «Quieren mi muerte política, mi muerte social». Minutos después, en declaraciones a los periodistas, el regidor evitaba responder si iba a dejar el cargo asegurando que continuaba con su «agenda programada».
Ante este enrocamiento, el coordinador general de Organización del PP andaluz, Ignacio Romaní, pilotó una reunión de urgencia en un hotel de la ciudad con los ediles de la formación. Al término del encuentro, doce de ellos registraron formalmente su salida del ejecutivo local. Con este movimiento, el Gobierno municipal queda completamente descabezado y reducido al propio Landaluce (quien ejerce como concejal no adscrito tras haber liquidado previamente su militancia en el PP) apoyado únicamente por los tres concejales que han decidido mantenerse fieles al todavía alcalde.
La dirección provincial popular ha insistido en que activará «todas las medidas oportunas para garantizar la estabilidad del municipio». No obstante, el escenario de una moción de censura cobra fuerza. Aunque los doce concejales salientes no bastan por sí mismos para alcanzar la mayoría absoluta necesaria en el Pleno, la predisposición mostrada por la oposición abre la puerta a un relevo inminente en la alcaldía si el regidor persiste en no abandonar el sillón municipal.


