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Los orígenes de Algeciras, la ciudad dos veces destruida


El 1755 fue sin duda un año histórico para Algeciras. Una Real Cédula del Rey Fernando VI refundaba por tercera vez la ciudad y le concedía la independencia jurídica de San Roque, en aquellos momentos capital del Campo de Gibraltar.

Pero si bien la actual ciudad se levanta sobre las viejas ruinas andalusíes, se suele pasar por alto toda la historia anterior de Algeciras, cuyo solar atesora las huellas de numerosas civilizaciones y asentamientos.


La ciudad logró su máximo esplendor en la época árabe, cuando Abu Yusuf Yacub estableció su capital europea en Algeciras, convirtiéndose posteriormente en uno de los reinos más importantes de la península. Pero hay que remontarse mucho más atrás en el tiempo para conocer sus orígenes.



Los orígenes y fundación


Algeciras no solo es milenaria, es bimilenaria. Más allá de los primeros asentamientos primitivos del paleolítico y neolítico, se tiene constancia de la primera fundación de la ciudad en el siglo I por los romanos. Bajo lo que hoy día es el Hotel Reina Cristina, en la Villa Vieja, se sitúan los últimos restos de Iulia Traducta, antigua denominación romana de Algeciras.


La ciudad fue perdiendo progresivamente su importancia hasta que en el 429 se produce la llegada de más de 80.000 vándalos, que utilizaban los puertos de Iulia Traducta para asentarse en los territorios de la antigua Cartago. Años después tras el enfrentamiento entre los vándalos silingos y los visigodos de Walia, la ciudad sufre su primera gran destrucción con la pérdida de casi la totalidad de sus edificios y posterior abandono.


Varios siglos después se tiene constancia de la presencia del Imperio Bizantino en Algeciras, por el descubrimiento de un cementerio en el estuario del río de la Miel y varios objetos en la Villa Vieja.



Refundación árabe

Algeciras se convirtió además por su privilegiado enclave, en la primera ciudad fundada por los árabes durante la conquista de la península ibérica en el 711. El nombre dado, Al-Yazira al-Jadra, “la isla verde” nos acompaña para la posteridad.


Fue en el el año 859 cuando un asalto de los vikingos en Algeciras sembraría el pánico en la ciudad durante tres largos días, hasta que reorganizados los algecireños hicieron huir a los invasores capturando dos de sus barcos.


El empuje de los cristianos en la reconquista de la península ibérica hizo finalmente que el reino árabe de Al-Yazira fuera tomado por el Rey Alfonso XI, quien la conquista en 1339. El acontecimiento tuvo tal importancia que la corona de España aún mantiene el nombre de “Rey de Algeciras” entre sus títulos.


Tan sólo treinta años después, en 1369, Mohammed V de Granada asedia Algeciras y vuelve a reconquistar para los árabes la ciudad. En aquellos momentos el reino algecireño seguía constituyendo uno de los más importantes, uno de los más modernos y majestuosos de la época. 




Fue entonces cuando los cristianos volvieron al ataque. Ante la imposibilidad del Rey Mohammed V de mantener bajo dominio árabe la ciudad, y para evitar que volviera a caer en manos del rey castellano, se decide la quema y destrucción de Algeciras.


Tras la marcha forzada de los algecireños, la ciudad es totalmente arrasada, quedando completamente vacía y en ruinas durante cuatro siglos. 


Este es el motivo, por lo que a diferencia de otras grandes capitales andaluzas que aún atesoran monumentos y mezquitas de la época (como Granada, Sevilla o Córdoba), éstas no se hayan presentes en Algeciras. De hecho, uno de los patios más emblemáticos de la Alhambra granadina, El Patio de Comares, está construido como réplica y en honor de que se hallaba en Algeciras .



Segunda refundación

La ciudad permanecerá destruida y deshabitada hasta 1704, cuando un grupo de gibraltareños huyen del Peñón tras su toma por los ingleses, y deciden asentarse sobre las viejas ruinas de la ciudad árabe, aprovechando la piedra para reconstruir de nuevo Algeciras. En estos momentos la cuidad dependía administrativamente de San Roque, al ser el emplazamiento mayoritario donde emigró la población gibraltareña. 




Ya el 6 de septiembre de 1755, Algeciras recupera su vieja jurisdicción, volviendo desde entonces a forjar una pieza clave en cada etapa de la historia: desde la primera derrota de Napoleón en campo de batalla de la historia -que la sufrió a manos de algecireños- (1808) hasta el importante papel de la ciudad en la actualidad, numerosos acontecimientos se han sucedido: la trascendental conferencia de Algeciras (1909), el Cantón independiente de Algeciras (1873), los bombardeos del Jaime I, el Convoy de la Victoria (1936) o la batalla de Algeciras en la que España derrotó al Imperio Británico (1801).


Luego dirán que Algeciras no tiene historia...

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